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4. Tacheles_Café con leche de avena: 4,60 euros

4. Tacheles —Son cuatro con sesenta —le soltó el camarero. —¡Cuatro con sesenta! —exclamó Claudia escandalizada.   —¿Por un café con leche de avena? —Sí —respondió orgulloso aquel pelirrojo pecoso con aires de recién caído de la cama. —Estamos en Berlín —sonrío con una expresión bobalicona, —es lo normal.  —Lo normal —repitió Claudia antes de darse media vuelta dejando al chico con el café en una mano y el recibo de la cuenta en la otra. —¡Ey! —exclamó este al verla alejarse. —¡Tu café! ¡Tienes que pagarlo! —El café te lo bebés tú y, si no te gusta, te lo metes por el culo —respondió mientras alcanzaba la puerta haciéndole una peineta bien tiesa. Pero, a punto de salir del café, Claudia notó que algo le rozaba el cuello, miró de reojo y encontró la mano moteada de pelo-zanahoria a punto de cogerla por el cuello.  No podría explicar cómo lo logró, pero el caso es que de pronto se vio contorsionándose como una liebre esquivando las garras de una rapaz para, en un ...

3. La residencia_Café con leche de avena: 4,60 euros

3. La residencia Claudia sabía que, a los alemanes, en general, les iba eso de ayudar lo mínimo posible a fin de que la persona desarrollara su autonomía y, así, se fortaleciera su autoestima para que, a través de ella, se asentara su sentido del individualismo, de todos los valores, el más sagrado para ellos. Por eso, no se tomó a mal que Gaby, una vez firmado el contrato, saliera por dónde había entrado sin más indicaciones que la del trastero que tenía a su disposición en el sótano, y la dejara sola en aquel hierático y frío apartamento-dormitorio que la editorial le había asignado. Así, sin más opción que la de conocer por ella misma el edificio, se duchó, deshizo la maleta, acomodó sus cosas, se puso esa camiseta que pensaba le traía buena suerte y salió a ver si, entre otras estancias, encontraba donde desayunar. Al cabo de un rato, cuando ya refunfuñaba recorriendo una amalgama de pasillos y semi escaleras que no la conducían a ninguna sala común, se topó con un agradable o...

2. El contrato_Café con leche de avena: 4,60 euros

2. El contrato –Entre Flores, Fandanguillos y alegrías nació en España la tierra del amor –comenzó a cantar Manolo Escobar, –solo dios pudiera hacer tanta belleza y es imposible que pueda haber dos —continuó retumbando su voz en las paredes del hasta entonces silencioso nuevo apartamento de Claudia, en el que dormía por primera vez. —Y todo el mundo sabe que es verdad y lloran cuando tienen que marchar… –¿Qué pasa? –balbució la recién llegada aún sumida en un profundo sueño.  –Por eso se oye este refrán: “Qué viva España” –exclamaba el cantante con un cierto fondo metálico… –¿Dónde estoy? –se preguntó confundida. –Y siempre la recordarán: “Qué viva España…” –Pero, ¿por qué está sonando el viva España? –La gente canta con ardor: “Qué viva España…” –¿Quién está ahí? Saltó entonces repentinamente de la cama, espabilándose y adoptando una postura defensiva de lo que se imaginaba que podía ser Kung Fu, y que deshizo inmediatamente c uando vio que lo único que ahí pasaba es que cantaba M...

1. Volver_Café con leche de avena: 4,60 euros

                             Café con leche de avena: 4,60 euros 1. Volver El viaje no fue tan agradable como Claudia hubiera querido. De los dos trenes que tuvo que tomar, en el primero, unos niños se pasaron gritando todo el trayecto, molestando con sus juegos impertinentes, perturbando con esos llantos histéricos tan habituales de hoy el ambiente, ya de por si cargado en un vagón lleno hasta la bandera. En el segundo, no le quedó más remedio que compartir asiento con un rubicundo alto, gordo y de mal carácter. Uno de esos tipos oriundos que, por estética, tanto le gusta dejar su impronta racista cuando descubre de alguna manera que no eres de allí. Uno de esos que, encarnándose en oso grizzly, te dedica una miradita altanera como diciéndote: "Oye tú, que en estas aguas solo hay salmones para mí, qué haces aquí", para luego terminar con: "Este río es mío como lo son el reposabrazos donde intentas apoyar tu c...